viernes, 15 de junio de 2007

Voy a matar a alguien

Ahí me tienen, caminando sobre la avenida Juárez después de salir de la Gandhi, con un ejemplar económico por no decir pinche de "El guardian entre el centeno", novela de cabecera de personajes ilustres como Lee Harvey Oswald, Mark David Chapman y John Hinkley Jr, asesinos de Kennedy, Lennon y casi de Reagan, oyendo "Perro negro" del TRI y podría decir que actuando la letra de la rola; vagando por la gran ciudad, sin conciencia, sin edad, sin dinero y sin hembra, ¡chin!

En este momento no sé por qué coños estoy escribiendo estas líneas, puede ser en parte porque no tengo nada que hacer, es la media noche del viernes y mientras todo el mundo seguramente está chupando decadencia de alto octanaje, yo estoy sentado a manera de despojo en mi silla de la redacción del periódico Milenio mientras se termina la edición de mañana, con la incertidumbre (sic) de saber si van a publicar mi texto, uno bien pinche que hice sobre no recuerdo qué mamadas de los manifestantes del ISSSTE... ¡puta y yo sin tubos!

Pero el principal motivo de estas líneas fue que al terminar el noticiero de Televisa Deportes le cambié al canal de Classic Rock del SKY, con la maldita coincidencia de topar completita esa rola de "Somebody to love" del disco "A day at the races" de Queen del 76, cabe mencionar que es mi rola, y más ahora que literlamente necesito amor... o unos putazos, lo primero que venga, no soy exigente.

El pedo es que todo se conjuntó para que mi mente llegara a un punto de encrucijamiento (¿esa plabara existe?) muy cabrón, en el que me veo al borde del abismo, hoyo en el que puedo caer sobre dos estacas; una, hacer una pendejada guiado de la mano de J. D. Salinger (el autor del libro de arriba); u otra pior', de la de Freddy Mercury y ya de plano amar y dejarme amar.

Esta última considero yo que es una chaquetez todavía más catastrófica que agarrar una fusca y atentar contra Jaime Camil (sólo por decir un nombre), porque sería aceptar que no hay otra salida. ...ok ok, todavía me puedo entregar a las drogas y el alcohol, pero eso sólo sería en favor de la creación literaria, así que estoy atrapado entre la espada y el corazón, tengo que aceptar que soy un ser humano, con sentimientos, defectos y virtudes como diría la Lupe D'alessio y ofrecer toda esa mierda que es mi persona a una bella mujer en nombre de un tal amor.

¿Ella? Sí, existe, por ahí anda. Marmotus redaccious es el nombre científico de aquel ejemplar del género de las Marmotas. Llevo en su estudio ya casi dos meses, y después de introducirme en su ambiente, en su comportamiento, gustos, fascinaciones y excentricidades, por periodos que se prolongan hasta altas horas de la madrugada, bajo condiciones extremas, puedo decir que existe aún una fuerte fascinación por ella.

Sin más detalles, procedo a terminar esta entrada a su tan gustado blog (ajá), con la consigna de entrar en acción, imitar los procedimeintos de caza del tejón (depredador natural de la marmota), marcar mi territorio agarrando a putazos a un baboso de la sección cultura que interfiere con mi investigación... todo en favor de la ciencia ...porque hasta eso.

Suena ya "The Breakup song" de Greg Kihn Band y yo estoy al borde el éxtasis, ¡Rock and roll! ¿Quiuvo?

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