miércoles, 15 de junio de 2011

No aprendimos nada

Cual si fuera sacada del disco Superespecial de la Botellita de Jerez, la frase “sabrosa: se lo mamo a tu novio” retumbó en el aire polvoriento de la calle de Rodolfo Emerson, en la colonia Polanco, delegación Miguiel Hidalgo, el lunes 13 de junio como a las 15:21 horas, con 28 grados centígrados en el ambiente, humedad del 12 por ciento, viento moderado y un hambre de la chingada.

Se trataba de la voz anónima proveniente de una obra de departamentos en construcción, dirigida a la chica veinteañera que caminaba sobre la acera contraria luciendo unos tacones de 15 centímetros, mallas de tela y un saco formal negro que no alcanzaba a cubrirle por completo un par de nalgas más grandes y absolutas que el universo mismo.

Gracias a sus audífonos blancos en los oídos y sus enormes gafas oscuras, la fémina en cuestión no se percató del pedazo de poesía que le acababa de aventar el alumno más adelantado de Gustavo Adolfo Bécquer y Pablo Neruda, quien desde lo alto reveló su rostro al despojarse del casco amarillo de seguridad para apreciar bien el contoneo de esas caderas alejándose hacia la avenida Ejército Nacional.

Lo anterior, un día después de que miles de mujeres marcharan para exigir respeto, en un acto que fue interpretado por muchos como una auténtica marcha de prostitutas.

¡Chá!