Aquel día, como muchos otros de ellos, iba con mucha hueva a trabajar, era viernes y había fiesta en la noche… dos de hecho.
Como a eso de las cuatro de la tarde me entraron ganas de una rascadota, en el brazo. Traía una especie de grano con agüita dentro. ¡Ah cabrón! Me dije. Porque tenía más en el otro. Después de tronar unas tres, cuatro de cada extremidad, mi curiosidad y el sentido arácnido me indicó que eso estaba más cabrón.
Después de una breve encuesta entre los compañeros, me entró la pinche duda de que eso podría ser alguna madre onda varicela, sarampión, escarlatina o un herpes mamón… o mamador. Para despejar dudas me revisé en la comodidad del baño y el espejo me dijo que esas madres ya las tenía en todo el cuerpo.
Por si las moscas, la jefa me mandó con el doctor Simi y ahí, la pinche botarga culera confirmó el diagnóstico: varicela-zoster, ese pinche virus maldito me había atacado. Lo peor fue que el culero del médico me dijo que me dio esa madre porque seguramente debo estar deprimido, al momento de oír esas palabras, una mentada de madre pasó por mi mente.
Al regresar a la estación, como si fuera un leproso me mandaron a mi casa. Dos semanas fuera sin pedos y en cuarentena. Eran las seis y como andaba de buen humor, decidí reaparecer en la vida pública y fui a casa de un valedor a empedarme, un six de barrilitos después, me lancé a la condesa para cumplir mi segundo compromiso.
A la mitad de ese vodka con jugo de uva, pinches nauseas, pinches mareos, chinguen a su madre, me largué de ahí. En el camino de regreso sentí que me iba a desmayar al volante, sentía ganas de guacarear y al llegar, literalmente me desmayé.
Al día siguiente, ya había chingado a su madre todo, más infectado no podría estar y por eso ahora estoy en cuarentena… saludos.
domingo, 17 de mayo de 2009
Diario de un variceloso 1
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Mario Manterola
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2:03 p.m.
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sábado, 16 de mayo de 2009
Quiovo!!!
El pez por la boca muere y el escritor por sus letras se condena, y yo como al chile no soy ninguno de los dos, pus’ todavía ‘pior.
Después de un breve retiro en el que se confirmó mi calidad de pendejo consumado y me autodefiní como un “miedoso inútil con tendencias suicidas”, uno de esos flash backs de regadera me traen de nuevo al frente de estas líneas, las cuales, nunca más serán eliminadas por remordimientos idiotas ni sentimientos chaquetos de culpa.
Al final del Episodio III de Star Wars: La venganza de los Sith, cuando el Senado Intergaláctico le concede poderes ilimitados al canciller Palpatine para instaurar el Imperio y combatir a los separatistas, Natalie Portman en su papel de Padmé Amidala, se avienta la frase “Así es como muere la libertad: con un estruendoso aplauso”… ¡Uots!
(¡Puta! Qué pinches referencias… esque he estado viendo mucho The Big Bang Theory)
Lo anterior nomás para señalar que un final es un principio en potencia y que hasta las más prometedoras novelas románticas empiezan a valer madre desde el primer beso (chin ya la cagué).
Y para hacer esta entrada aún más ganadora, unas cuantas noticias, la primera es que estoy en cuarentena, me atacó una enfermedad ojeta y estaré recluido un rato en mi casa sin poder salir porque al parecer es muy contagioso. La segunda es que muy probablemente estas líneas lleguen a imprimirse en papel en una columna de un periódico, tal vez, aunque eso está por verse. Y la tercera y más importante es la que ya dije: estoy de regreso.
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Mario Manterola
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10:45 a.m.
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Correspondiente al 15 de Mayo
Añorganzas
Uno con la pinche urgencia de entrar al cine después de dos semanas de sólo ver la ‘comedia’ de Lucero en la tele gracias a la gripe de marrano, cagándose del coraje porque el metro viene hasta la madre y haciendo paradas de media hora, con ganas de ver lo que sea; una de Schwarzenegger, Jim Carrey, Will Smith, la sabrosa de Scarlett Johanson, de Chucky el muñeco diabólico o hasta una con los Bichir, y al tarado de la entrada se le ocurre hacerte una encuesta antes de venderte un boleto.
Que si traes tos, que si tomas medicamentos, que si estornudas mocos con sangre, etcétera… el chiste es que en los complejos cinematográficos andan ciscados y no vaya a ser que se les cuele la A/H1N1 en una de sus butacas.
Después del examen sorpresa, te obligan a embarrarte gel antibacterial en las manos y 15 minutos después de tanto trámite sanitario, puedes entrar a ver tu película, la cual ya empezó, y si es una de Lars Von Trier, Sydney Pollack o de Juan Orol, chingó a su madre porque no le vas a entender por más que leas la sinopsis.
En una de esas, la verdad es que vale madre ver cualquier película, el chiste es entrar a la sala, sentarse en la butaca y tragar palomitas o unos nachos con harto queso. Tan es así que me aventé una que se llama Te Amo Brother y me pareció una obra maestra.
O sea, sí está padre, pero el hecho de verla después de un largo periodo de abstinencia condimentada con puros maratones de Pokemon en el Canal 5, hizo que hasta el chiste más menso me pareciera un momento memorable para la cinematografía mundial, y puedo decir que no fui el único ya que los demás espectadores se cagaban de la risa con mi misma soltura.
Se trata de un vato que se va a casar y se da cuenta de que no tiene un mejor amigo para nombrarlo su padrino, entonces se busca uno. Planteamiento interesante, desarrollo medio obvio y baboso, con escenas de guácaras y chistes de flatulencias… o sea, dos dos.
El punto es que ya nos urgían ciertas cosas, por ahí debe haber uno que otro niño que ansiaba ver a esa maestra de todos los días lo dejaba sin recreo o al abusivo que le quitaba su torta.
¡Chá!
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Mario Manterola
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9:54 a.m.
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jueves, 14 de mayo de 2009
Correspondiente al 7 de Mayo
Los apocalípticos, los integrados y a los que les vale madre
La banda dice que el mundo se va a acabar, yo digo que ya se acabó y nomás estamos esperando a morirnos todos.
Con las calles de la Ciudad de México vacías, sin gente en los cines, sin servicio en los restaurantes o cantinas y sin ningún triste sangüichito qué tragar en el súper siete, qué más da que nos agarre la influenza, un hongo en la cola, que nos caiga un meteorito, nos gobierne Roberto Madrazo o que llegue Godzilla y nos coma.
Con ese hastío acumulado, el sábado por la noche del fin de semana más aguado de la historia de este país, quienes estaban hartos de no hacer nada y de quedar bajo arraigo domiciliario epidemiológico peor que el de la PGR, le cayeron a una bodegucha de la colonia Guerrero, en lo que se puede definir como un “suicidio colectivo”.
Si lo que nos dicen las autoridades es cierto acerca de que saludarse, abrazarse, tocarse y besarse constituye un riesgo de contraer el mugre virus A/H1N1, pues entonces ahí, si alguien estaba enfermo, ya condenó a muerte a toda la pandilla.
Es natural que después de dos semanas de no poder hacer nada, en la primera oportunidad de echar desmadre lo hagan como si no hubiera un mañana, ya que, en cierto modo, quizás en una de esas no había tal.
Ni siquiera se había acabado el primer cartón de chelas y todos ya bailaban al ritmo salsa de “vete yaaaaa” de Danny Daniel (¡Güey! se llama Danny Daniel, como Galy Galeano… ¡uts!), hasta a los más aburridos les valió madre, con lo que fuera, gorditas, feítas, con la que se dejara, el chiste era agarrar carnita de algo.
Una hora después y eso ya era un baile de pueblo, un encerrón de sonideros en un callejón de colonia popular mexiquense o un toquín de norteños allá en un rancho de por Gómez Palacio, Durango… todos contra todos, una horchata y armaron el camión.
Del duranguense y mis pasos de fantasía, hasta una quebradita circense entre dos vatos, los cuales, por extraño que parezca, no eran puñales.
Para cuando me fui, como a eso de las cuatro de la mañana, ya nalgas, chichis, pelos… ¡todo!
…Lástima de uno que trabaja al día siguiente en los medios y vive del apuercalipsis
¡Chá!
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Mario Manterola
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3:37 p.m.
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jueves, 2 de abril de 2009
FIN
Señoras y señores, amigos y amigas... ¡fue un placer!
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Mario Manterola
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7:06 p.m.
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miércoles, 1 de abril de 2009
Tssss
Tan de buenas, tan contento desde hace como una semana, tan con el pinche orgasmo mental, que pasé caminando por el Eje Central a la altura de San Juan de Letrán (Cine Teresa ¡el de las pornos!) y un chairo de estos me ofreció un periódico Machetearte y yo creo que le di como 10 varos ¡10 varos!... la neta ni me fijé, sólo recuerdo que le di una moneda grande sin pensar.
Si yo no leo La Jornada porque me salen ronchas, ahora el Machetearte… ¡el Machetearte! Pero cuando me di cuenta de lo que había hecho ya andaba hasta Bucareli. En fin.
La portada de esta madre dice: “Calderón se baja los pantalones ante los gringos”… o sea ¡pérate! cuando ellos (los izquierdosos oligofrénicos y fascistas) se bajan los pantalones ante los extranjeros es una señal de protesta, de conciencia, de rebelión y una acción civil por una causa justa, pero el presidente no lo puede hacer porque ya dio las nalgas… ¿o cómo?
Eso no fue lo importante, es cualquier madre, lo chido vino abajito donde dice “¿Tu crees que Echeverria y Diaz Ordaz sean inocentes? Yo tampoco”. ¡Mis vidas! ¡Ternurita! Están usando un slogan interno y chafa del PRI para criticar a uno de sus presidentes… creerán ellos que son muy ingeniosos ¡pero no! Están cayendo en un lugarzazo común… ¡mensos!
Otra: lanzan la pregunta “Luis Echeverría libre y Nacho del Valle ¿en prisión?” O sea, una cosa es indignarse porque un cerdo asesino y nazi como el puto de Echeverría fue absuelto por lo del ‘68 por tecnicismos legales (yo también me sumo al repudio colectivo), pero ya otra muy diferente es usar esa idea para argumentar que un naco asqueroso como el otro tarado tiene la razón al tomar vías de comunicación a punta de machete en San Salvador Atenco nomás porque se le hincharon sus huevotes (oi qué bien y qué puntual utilicé el término “naco”).
Y ya lo más chafa y pedorro de todo: tan faltos están de ideas y contenido que en páginas centrales (nótese que todo el pasquín consta de ocho) imprimen a doble plana una foto pixeleada del Ché Guevara con la siguiente cita: “Esta sociedad dice BASTA!”… ¿pos’ qué no es lo mismo que ha estado diciendo el preciso Calderón desde hace como dos años?
¿Qué pedo con la banda?
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Mario Manterola
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6:58 p.m.
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