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martes, 8 de mayo de 2012

Yo la vi primero

Corría el año 2010. Era enero todavía y hacía frío, según puedo recordar por la erección de mis pezones en una foto mental que guardo del momento. La euforia previa al mundial comenzaba a desbordarse y yo presumía el ser de los pocos que compraron la camiseta negra de la Selección Nacional antes de que se agotara en las tiendas. En ese entonces, el hecho de ostentarme como una celebridad de la radio nocturna, sin contar con que estaba yo completamente drogado, me permitía perrear con soltura en los congales de esta ciudad, sintiéndome una versión mejorada de Pedro Weber Chatanuga.

Entonces ahí estaba yo, en algún antro pirrurris de Santa Fe al cual fui a caer por obra de esa larga colección de malas influencias a la que llamo amigos. Parada junto a la barra del bar, esperando a alguien más con la mirada impaciente, ella escaneaba por sobre las cabezas de la multitud ayudada de sus tacones de 27 centímetros con plataforma, diseñados científicamente para parar nalga y remarcar esa curvatura de su baja espalda, presumiendo con un escote similar al que volvió loco a Gabriel Quadri.

Era ella, la musa que desde el domingo por las noches ha inspirado miles de chamarras en el país: Julia Orayen, la edecán del debate, cuyo nombre desconocí por más de dos años hasta ahora que su fama se desbordó por la abertura frontal de su vestido blanco.

“Le baila”, pregunté hablándole de usté para demostrar cierto respeto. “No, me entra justo”, me mandó a la chingada. 

¡Chá!

viernes, 8 de julio de 2011

Perdición mexiquense

Si usted, estimado lector, se ha topado con un par de faros monumentales iluminando el firmamento en el norte de la ciudad un viernes o sábado en la noche mientras va conduciendo por el Periférico o la avenida Gustavo Baz, por los rumbos de Clanepancla, y se ha preguntado qué chingá es eso. Permítame sacarlo de su duda y decirle que se trata de una sucursal de Sodoma que sólo podría ser ubicada bajo las permisivas y pecaminosas leyes del Estado de México.

Ávalon es el nombre del tugurio ese, en referencia a aquel reino de la mitología celta habitado por hadas; pero como éste está ubicado en el centro industrial del municipio mexiquense, podría reinterpretarse como el lugar al que las pirujas van a divertirse y los ñeros a sentirse un poquito menos ñeros bailando rolas en un idioma que no entienden.

Atendiendo a la tradición milenaria de la barra libre, miles de personas acuden al llamado de los beats estilo Pericoapa y los tragos adulterados, pero sólo unos cuantos entran a divertirse hasta las ocho del día siguiente gracias a aquel filtro de la naturaleza del que Charles Darwin nos hablaba en las crónicas de sus viajes, llamado “el cadenero”.

Una buena opción para hoy en la noche, si quiere beber algo de anticongelante con hielo y pescar hemosífilis hondureña.

¡Salúd!... o ¡Fuaaa!

miércoles, 4 de agosto de 2010

Es Real

Una gasolinera en el municipio de Yautepec, Morelos. Mi madre y mi hermano se bajan a la tienda a comprar paletas y unos refrescos. Mi papá pide combustible al despachador y le solicita que le haga una factura.

El gasolinero, un venerable anciano como de mil 176 años de edad, al ver el RFC se quita los lentes y hace un esfuerzo por leer las minúsculas letras. Después de un rato y una vez que el tanque de la camioneta se llenó, admite que le es imposible descifrar el mensaje.

– No, esque está cabrón – dice – es de tanto forzar la vista que ya me quedé ciego

– Sí, a mí me pasa igual – contesta mi apá – de tanto forzar la vista… ¡pero en el Mama Mía!

domingo, 16 de mayo de 2010

Buscando a Chiff

La desaparición, secuestro, levantón, peda extrema, o lo que sea que le haiga pasado a Diego Fernández de Cevallos, sólo pone en evidencia la enorme mamada que es Twitter.

Esa red social, como todas las demás, están hechas para echar el desmadre, para poner “estoy cagando en un baño de la Central de Abastos y no hay papel”, “tengo ladillas y no le he dicho a mi esposa”, “me quiero suicidar”, o algo por el estilo.

Twitter no es un medio de comunicación ni los twitteros son reporteros. No se le puede tener confianza a lo dicho en esos 140 carateres porque al fin y al cabo es la palabra de cualquiera sin el respaldo de una institución o una empresa informativa formal. Si lo dijo el homosexual de Javier Alatorre da igual que si lo puse yo o algún otro subnormal, debido a que todo es a título personal.

En el caso del Jefe Diego, se armó un desmadre porque todos empezaron a soltar chismes de que ya se había muerto, y como hasta el tarado de Manuel Espino lo lanzó a manera de rumor, se tomó como un hecho ya comprobado que al final la propia PGR tuvo que salir a decir que no hicieran caso a pendejadas y que sólo esa dependencia podía decir bien qué pedo… ¡pus sí!

Ahora, espero que el Chiff se encuentre bien, porque es un cabrón que a mí en lo particular me cae de pocamadre. Todavía recuerdo aquella noche en el Mama Mía cuando me convenció de que inyectarse heroína por los glúteos era la onda. O cuando me hizo el paro y se madreó a 20 samuráis de Tlanepancla con la espada láser que salía de su inseparable habano.

Lo que me preocupa ahorita es saber quién me va a sacar del bote la próxima vez, ya que él es mi abogado, el que me ayudó a recuperar los derechos de autor de Juan Quesito Oaxaca, personaje que quería hacer suyo Nickeleodeon a base de artimañas y vacíos legales.

Estamos contigo pinche cara de sobaco.

domingo, 11 de abril de 2010

Vivo

Las presentes líneas las escribo desde un celular en la barra del Mama Mía, porque en el Mama Mía, como en todos los lugares chingones que hay en este mundo, tenemos conexión Wi-Fi para entrar a internet sin pedo. Y es gratis, no como los putos de Telmex que te piden clave o te lo limitan a 15 minutos. Porque, aquí tenemos nuestro propio servidor y a parte la velocidad es de 2 terabites ¡terabites! por segundo... o sea, ¡no mames! A esa velocidad te cagas.

Como podrán ver en la ortografía, ya estoy bien pedo, o por lo menos eso me dice esta botella de Don Perignon de 1897 que me estoy chupando con unas nueces de la india, aunque para ser sinceros sabe como a tierra.

Hay un güey al lado que me dice que dice que se llama Jobs o Yobs una madre así, el chiste es que se llama Steve, y me está presumiendo su pinche iPodsote el pendejo... ha de ser pirata porque ese no creo que quepa en el deck de mi choche ¿qué mierdas es un deck?

Ha estado muy decaída la noche, hasta tuve que dejar entrar al menso de Scherer que me estuvo presumiendo que entrevistó a no se qué cabrón el otro día, y en eso que se voltea y dice "ay güey pus si aquí está", señalándome a mi tocayo que estaba en una de las mesas del fondo. Le digo tocayo porque él también es Mayo, o Mayito, creo que en realidad se llama Ismael, pero a ese nomás le hablo porque me surte de coca.

Al fondo suena una de McCartney interpretada por los Foo Fighters, en vivo por supuesto, Dave me cae chido hasta eso y lo dejo ensayar aquí cuando no está de gira ni en el estudio. En unos días viene Paul, y de paso creo que se va a aventar un palomazo en no sé qué pinche lugarsucho y hasta está cobrando como 4 mil varos. Si la gente supiera que ellos me pagan por tocar aquí.

Voy al baño

jueves, 28 de enero de 2010

Muera el Bar Bar

1982. En lo que ahora es el vestíbulo del Mama Mía (que antes era todo el Mama mía, previo a la compra de 72 hectáreas más de terreno que hoy ocupan el lugar en su totalidad), Marco Flavio Cruz, Lee Iacocca, Johan Cruyff, Mihail Gorvachov, Ron Jeremy, Ali Hassan al-Majid y yo compartíamos una patona de Azteca de Oro.

Los siete estábamos hablando sobre las coincidencias entre las nalgas de Olga Breeskin con una verruga que le había salido al ex presidente Echeverría (quien por cierto estaba bailando con 12 putas en la pista), cuando en eso, un güero baboso se acercó a saludar a la banda.

Su nombre era Simón Charaf, un joven quesque empresario que venía a pedirme consejos sobre cómo poner un negocio de perdición tan exitoso como ya lo era en ese momento el Mama Mía, creación que comparto con el Papa Juan Pablo II, el cardenal Ernesto Corripio Ahumada y el cantante Leonardo Fabio.

Yo, en ese entonces joven escritor, periodista incipiente y empresario en pequeño, lo mandé a chingar a su madre, porque un lugar que reuniera lo más selecto de las personalidades del mundo, los mejores espectáculos, los eventos de primer orden y las pirujas más ricardas de la vida… ¡sólo el Mama Mía!

Esa noche, sentado en una mesa inhalando cocaína con Joan Jett se encontraba Eduardo Cesarman, dueño del Baby’o de Acapulco, quien al percatarse del rechazo a Charaf se acercó a él para darle una idea o dos, lo cual culminó en lo que dos años después se conocería como El Bar Bar.

Desde ese entonces, ese lugar ubicado en Insurgentes Sur intentó semejar al mítico Mama Mía, pero en vez de eso sólo logró ser una copia barata del antro más naco de la costa guerrerense, el cual se llena de gente que el cadenero del Mama Mía (un güey que se parece a Fernando Colunga) no dejó entrar.

Porque, o sea, Israel Jaitovich empezó boleando zapatos a la entrada del Mía (así le decimos); a Liz Vega sólo la dejaban bailar ya cuando todo el mundo estaba bien pedo; el Burro Van Rankin siempre limpió tarros atrás de la barra y Cuauhtémoc Blanco… bueno, él sí era V.I.P.

Lo de Salvador Cabañas en el Bar Bar nunca le hubiera pasado en el Mama Mía, de hecho nunca le pasó (porque el 10 del América sí iba muy seguido), ya que en la entrada, a parte de la obligatoria báscula ratera, hay instalados escáners de cuerpo completo como los que ahora ponen en los aeropuertos de Estados Unidos, los cuales se pirateó Barack Obama cuando anduvo por allá hace dos años, en plena campaña presidencial.

El chiste es que, qué bueno que ya clausuraron esa mamada, porque para antros chidos que abren todos los días del año, con ambiente pocamadre y pura gente importante… ¡sólo el Mama Mía!

martes, 3 de junio de 2008

El Mama Mía

El periódico El Gráfico en su edición de hoy martes 3 de junio de 2008, publicó la lista de los seis burdeles más chikles del mundo, empezando por el Big Sister en República Checa donde el sexo con güerotas es gratis con la condición de que te dejes grabar, hasta llegar al Daily Planet en Australia, lugar que hasta cotiza en la bolsa, pasando por lugares fabulosos como el Bunny Ranch de las vegas y otros muy perversos en Alemania, Francia y Japón.

Esta nota sólo demuestra la ignorancia y el malinchismo de este puñetero medio de comunicación de a cinco varos, porque entre toda su investigación ignoraron al más grandioso y exclusivo putero/congal/bule del mundo: EL MAMA MÍA.

Ubicado de manera inexacta en un cuadrante perdido entre Cuautla, Cuernavaca y Yautepec, sin publicidad alguna que la respalde, sin difusión, sin hacerla mucho de pedo, se ha convertido en el mejor lugar para bailar, beber, ligar, apostar, teibolear, conseguir una puta y hasta para ver un espectáculo de box, lucha libre, ultimate fighting, lucha en lodo, de animales y hasta actos de sexo en vivo.

Todo eso es el Mama mía; un lugar tan exclusivo que sólo quienes hemos sido tocados por los dioses conocemos por dentro, una lista tan selectiva que un día dejó afuera a Sergio Mayer, a parte de contar con el cadenero más mamón del universo, el cual por cierto le da un aire a Fernando Colunga en aquella telenovela de piratas.

Al atravesar su muros con fachada de antro de malamuerte de camioneros, existe la barra mejor surtida de este lado del atlántico, donde puedes encontrar desde una chela hasta auténtica sangre de Cristo (no me pregunten cómo le hacen, nunca me ha alcanzado para comprar un trago de eso), en la happy hour encienden una fuente de seis pisos que en lugar de agua echa Don Pedro, así como una cascada de puro Bacacho.

Los tubos del teibol más bien parecen aparatos de ejercicio de gimnasia porque hay barras paralelas y aros y la chingada. Además las que ahí bailan no son cualquier piruja de pueblo cuyeye, tampoco güeras jodidas de Europa del este ¡nel! Las teiboleras del Mama mía nacen expresamente para eso, desde que son niñas se les entrena para bailar en el mejor lugar del mundo.

Tiesto y Van Djik han tocado ahí, una vez bailé duranguense con Scarlett Johanson, me chingué una de Don Julio con Barak Obama y desde ahí planeamos su campaña presidencial, ahí le hicimos su despedida de soltero al príncipe Carlos cuando se casó con la vieja esta horrenda que ahora trae en vez de Diana, y para acabarla de amolar hace como un mes el Perro desenmascaró al Místico ahí, pero como no era un evento avalado por el CMLL pues no valió la apuesta.

Si no han ido es porque de plano no'larman. Próximamente ahí organizaré una fiesta de cumpleaños... ¿quiuvo?

sábado, 30 de junio de 2007

¡Salud!

Mezcal

Calificación: Alucinante

Dicen los que saben (los pedotes) que la bebida oriunda de Oaxaca de nombre Mezcal tiene propiedades alucinógenas, que después del segundo pomo ya ves a los Bee Gees tocando en el Mama mía... dicen.

Pues la película del mismo nombre también, es más bien una alucinación, una historia de amor y deseo en cualquier pueblo perdido de México que en este caso se llama el Parián, lugar donde un farolito indica el lugar donde las penas se ahogan en ese vital líquido que al finalizar la función... se antoja.

Dicen que los borrachos siempre dicen la verdad, pues todos los personajes que aquí aparecen se la pasan hasta su madre todo el tiempo, con el alma desnuda y dejando ver que bajo la tormenta sentimientos como la culpa, el dolor y el deseo de venganza pueden convivir con el amor acompañandose de un buen chupe.


¡Salud!




FICHA TÉCNICA
Dirigida por: Ignacio Ortiz
Con: Dagoberto Gama, Ana Graham, Ricardo Blume, Angelina Peláez
Género: Drama
Clasificación: (B-15)
Duración: 1:30 (90 min)
País de Origen: México
Idioma: Español
Año: 2005